Nombre: Flora de Panamá, BIXACEAE, Bixa orellana L.

Año: 2010

Dimensiones: 45.5 x 33 x 5 cm

“Delante del buhio del caçique estaban debaxo de una barbacoa hasta veynte indios, pintados de bixa é xagua ques roxo é negro […] é las caras roxas como sangre pintadas, con ciertas cabelleras é plumas é panachos, é como ellos se suelen poner para mejor paresçer en la guerra”.

Esta cita extraída de la Historia General y Natural de las Indias, por Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés quién estuvo en Nicaragua entre 1528 y 1529, refleja uno de los usos tradicionales que desde antes de la conquista del Nuevo Mundo ya se daba a la planta arbórea Bixa (por voz Bija), procedente de territorios intertropicales, originaria de la cuenca amazónica de América. La especie Bixa orellana L., es conocida comúnmente con otros nombres como: urucú, azafrán de la tierra, tintórea; achiote, chaya, ox, xayau, gusewe, puchote.

En Panamá se encuentra en forma silvestre en todas las provincias, pero es hasta inicios del siglo XXI que se promueve su cultivo de forma extensiva. Sus cuantiosas semillas de color rojo naranja han sido utilizadas en la gastronomía, medicina, así como en la cultura tradicional. Tal es el caso de los gunadule, quienes llaman Nisar al achiote y lo utilizan para maquillar las mejillas de las mujeres y colocarlo en el rostro de los hombres cuando van a trabajar en sus parcelas, al igual que en preparaciones medicinales o en sus ceremonias religiosas. Los Emberá-Wounaan obtienen del achiote el color rojo y naranja para teñir las fibras vegetales utilizadas en la confección de sus artesanías. Estudios en recursos bióticos, sobre plantas medicinales de Panamá en la reserva forestal de La Tronosa, indican que de acuerdo con los pobladores esta planta se usa para la caspa y el crecimiento del cabello.

Una de las primeras descripciones de la planta, la realizó Martin de la Cruz, médico oriundo de Tlatelolco, México y manuscrita en latín por Juan Badiano.  Esta recopilación conocida como el Código Badiano hecha en 1552, fue preparada para documentar el uso medicinal del herbario del nuevo mundo y darlo a conocer en España, pero estuvo guardada en la biblioteca del Vaticano hasta el siglo XX cuando se divulga su contenido.

Es indudable que, en la continuidad de las tradiciones culturales, la comunicación verbal y gráfica ha prevalecido en su transmisión, pero también el Museo a través del acopio, conservación, documentación, investigación y exposición se convierte en punto de accesibilidad a estos conocimientos.  Por ello, en esta ocasión, a través de nuestra pieza del mes divulgamos el uso cultural que se le dio en el siglo XVI a la Bixa orellana L., en Panamá y otras regiones de Latinoamérica. Este espécimen colectado en el 2010 nos recuerda el uso tradicional del Achiote, reconociendo que la tradición cultural y la sabiduría de nuestros pueblos originarios en mantener y divulgar las tradiciones son lo que ha permitido ese diálogo entre culturas que debe prevalecer para lograr un futuro sostenible.