Le gustaba el trato amable y que le llamaran por el mote de Fred. Su relación con el Museo del Canal Interoceánico de Panamá nace de su pasión por los museos, ya que, desde su niñez en la antigua Zona del Canal, le pedía a sus padres “ir a la selva y buscar cositas” donde encontraba objetos como botellas de cerámicas antiguas. A la edad de 11 años escribió una composición titulada “Mi Museo Privado” en donde describe sus anhelos y deseo: “He deseado en varias ocasiones que hubiesen más cerca de la Zona del Canal” refiriéndose a los Museos y relata que en su ático tuvo una idea mirando todas las cosas interesantes que había allí y se preguntó “Por qué no clasificarlas y ordenarlas? Podría tener un Museo personal. Me he divertido tanto arreglando mi museo y siempre estoy añadiendo algo nuevo.”

Esta vinculación directa con el territorio de Panamá a través de la Zona del Canal es consecuencia del arribo de su padre al Istmo Frederick De Veber Sill, contratado por la Isthmian Canal Commission a partir de 1907. En 1931 se casa con Ruth Melgaard quien también laboraba en la Zona del Canal como profesora de latín y francés.

Su aprecio por la tierra que lo vio nacer no disminuyó con el pasar de los años, pues ya siendo un adulto cada vez que retornaba a Panamá de vacaciones o por cualquier motivo, le gustaba visitar las islas de Guna Yala donde disfrutaba del mar y del arte de sus Molas. Igualmente, su visita era esperada siempre en el Museo del Canal, pues luego de muchos años de amistad para Fred se convirtió en tradición aparecerse con algún documento u objeto para donar.

“Al principio lo hacía para ver si lo aceptaban y le daban valor, porque muchas veces te dan las gracias y luego lo ponen de lado, pero sentí que aquí hay una sed de historia que se tiene que fomentar”.

En el 2001 Fred se entera que el Museo no contaba con una biblioteca especializada y decide donar una primera colección de 12 libros, que consideraba imprescindible que el Museo poseyese; continuando en el 2007 con 41 libros motivado a realizar con esta acción un homenaje a su padre. En 2010 realiza otra donación de varios documentos entre los que destaca uno que lleva la firma de Ferdinand de Lesseps.

Es así como en ocasión de la exposición temporal “Patrimonio recuperado: Colección Sill-Quinn, realizada en el año 2013 en el Museo, nuestro amigo Fred y Bruce Quinn realizan una gran donación de documentos, libros y piezas que pasan a conformar una colección de más de 3000 objetos. Entre esa gran donación Fred entregó al museo uno de sus más preciados hijos, al que él llamaba “la joya de su colección”, pues se trata de un ejemplar de 1684 del libro “Bucaniers of America” de Alexander Exquemelin.

Es durante esta oportunidad que el Museo levanta varias entrevistas para rescatar la memoria en la que Fred nos deja impactados al decirnos que

“soy tan feliz de que estos libros que son como, los hijos que no tuve son un poco como mi familia, es tan lindo que hayan encontrado un hogar para ellos donde yo sé que serán bien cuidados, si no, los años pasan, uno muere y viene gente y dice ¿eso qué es? Entonces llaman a alguien y lo venden por kilo, porque el tesoro de uno es basura para otros, entonces es un alivio pensar que aquí encontraron su casa”.

Nuestra reflexión al recordar a Fred en vida y su vinculo estrecho con el Museo va más allá de considerarlo un donante, es la expresión genuina de su ser generoso que ha compartido con las demás personas el acceso a la historia del país que lo vio nacer.

¡Gracias Fred!