Oh mi  país amado,

Panamá.

Lirio continental,

Sutil aroma ungida

Al pórtico de América.

Te han golpeado

Hasta en tus oquedades,

Patria mía.

Antaño fusilaron

Tus indios,

Los solemnes atabales,

los tambores

del adiós sin retorno.

 

José Franco

Para los panameños, el mes de noviembre mantiene una connotación especial, durante el transcurso del mismo ocurrieron las gestas de Independencia de España en 1821 y la Separación de Colombia en 1903. A Panamá, desde tiempos prehispánicos se revistió con características especiales -cuasi extraordinarias-, una especie de puente terrestre del continente para cientos de seres humanos, productos y mercancías, pero además camino al norte y el sur en la América colonial.

En efecto, muchas cosas diferencian a Panamá del resto de otros territorios hispanoamericanos, diferencias éstas que radican más allá del aspecto geográfico. En el siglo XIX en suelo panameño germinó la semilla independentista, cortándose nexos con la España imperial; nuestros hombres habían asistido a los campos de batalla suramericanos y liderados por los grandes héroes independentistas.

Fue en efecto en Noviembre, cuando ocurrieron los más trascendentales hechos relacionados a la consolidación de nuestra nacionalidad como resultó el Grito de la Villa de Los Santos ocurrido un 10 de noviembre de 1821 y culminado 18 días después con la Declaración de Independencia de España en ciudad de Panamá.

A escasos años de nuestra Independencia de España, en 1826 y por gestión del Libertador Simón Bolívar se instaló en Panamá un augusto Congreso Anfictiónico –especie de Naciones Unidas-, por presentar Panamá posibilidades para convertirse en sede de una liga de naciones integrada por antiguas colonias españolas.